Claves para ser feliz: la felicidad interior bruta (FIB vs PIB), 2ª parte. (Publicado en Levante EMV, 22 abril 2012)

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En esta línea de investigación alternativa al PIB, se encuentra el Índice Planetario de Felicidad. Publicado por la Fundación británica de la Nueva Economía (NEF), se basa en una sencilla fórmula no matemática: satisfacción con la propia vida por esperanza de vida del país, dividido entre impacto ecológico (medido en “hectáreas globales”, que representan la  proporción de tierra necesaria para obtener los recursos, más la vegetación precisa para absorber el CO2 generado). En el último publicado en 2009, Costa Rica ocupa el primer puesto, seguida de Republica Dominicana y Jamaica. El primer país europeo es Holanda en el lugar 43; España ocupa el puesto 76 de 143 países, ya que si bien tenemos un buen nivel en los dos primeros indicadores, el aspecto medioambiental deja que desear. Estados Unidos se sitúa en el 114.

Pero lo cierto es que estos indicadores sobre la felicidad tienen su antecedente en el FIB. Este acrónimo no alude al Festival de Benicassim, sino a la Felicidad Interior Bruta, que en 1972 ideó el rey de Bután, Jigme Singye Wangchuck. Sus cuatro pilares son: buena  gestión de los asuntos públicos, desarrollo económico equilibrado, conservación del medio ambiente y preservación y fomento de la cultura.

Desde una perspectiva individual, quizá Rajoy debería haber aconsejado a su seguidora con las cinco pautas que N. Marks, miembro de la la citada NEF, sugiere para promover la felicidad de cada uno de nosotros:

-          Conectar: somos animales sociales que necesitan relacionarse

-          Ser activo: el ejercicio físico reduce el mal humor

-          Prestar atención: observar nuestro entorno, conmoviéndonos por los que nos rodean, por las estaciones, la belleza…

-          Continuar aprendiendo: la curiosidad no mata al gato, sino que le permite ser longevo

-          Dar: ser solidario. En palabras del Dalai Lama, “si quieres ser feliz, practica la compasión”

En suma, la felicidad no deriva del éxito, sino que lo causa. Los psicólogos Lyubomirski, Sheldon y Schkade, tras estudiar a gemelos idénticos y no idénticos, concluyen que el 50% de nuestra sensación de felicidad está determinado genéticamente; otro 10%se debe a circunstancias generales (educación, ingresos, estado civil, etc.);  el 40% restante tiene que ver con nuestro comportamiento diario, y con la forma en que pensamos sobre nosotros y sobre los demás. “La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos” diría el escritor estadounidense Henry Van Dyke (1852-1933).